Oda al amor verdadero
Todos los que conocen a este bloguero saben que, para el común denominador de mis contemporáneos, soy un tipo medio (bastante) aburrido: no me gusta y no sé bailar, antes bien prefiero un buen libro acompañado de una taza de leche, no me gustan las discotecas por el enorme ruido que hay en espacios tan reducidos, y porque me da mucha pereza desvelarme, prefiero una buena película en el cine, una pieza de teatro cómica o romántica, o un debate acalorado de política, cultura o civilización, no me gusta escuchar música todo el día puesto los audífonos de un reproductor, prefiero ir con mi libreta por el micro escribiendo poesía, narrativa o - cuando puedo- periodismo. Sin embargo la noche de ayer, era necesario y justo que rompa esa dieta, bailé más de lo habitual (mucho más, como no bailaba desde mi fiesta de promoción del colegio creo), celebré hasta casi el alba, y me alegré en compartir con dos personas muy especiales su matrimonio: Juan y Layce, dos queridos amigos que...