Don Bosco y yo
Debo admitir que mi formación religiosa fue bastante cucufata y cumplidora, yo era un católico de misa dominical pero que nunca atendía a los sermones ni a las lecturas. De mi primera comunión solo recuerdo lo fina que era mi túnica y lo rico que estaba el desayuno. De las Semanas Santas, los grandes trozos de pescado que mi mamá freía el Viernes Santo ("porque Cristo ha muerto y no se come carne ")... así mi niñez fue como la de la mayoría de mediocrones "católicos" que pueblan este mundo. Hasta que hubo un suceso que cambió mi vida, de una sola vez, y (creo) que para siempre. Fue el Miércoles Santo del 2004. Mi familia se acababa de mudar de barrio, y mi mamá, que todos los años en Semana Santa nos llevaba ( a mi padre y a mi )a confesarnos nos dijo: "Este año, se buscarán donde confesarse, ya están grandecitos como para que yo les busque confesor", a lo que mi papá respondió "Yo me confieso en San Isidro, en una parroquia cerca del trabajo...