San Francisco de Sales... ruega por nosotros, los periodistas


En nuestro país la prensa vive momentos de tensión. Acaban de clausurar, de buenas a primeras, una revista que estaba próxima a salir a la venta y donde trabajaban ya, colegas que habían puesto en este proyecto esfuerzo, experiencia y contactos, ¿la razón? los socios no se pusieron de acuerdo. 

A finales del año pasado otro entripado parecido, donde una empresa (que tiene sueño monopolista), anexó (cual Tahuantinsuyo) a un grupo periodístico a sus filas, y se convirtió así en el amo y señor de la información en el Perú (porque sí, aunque lo queramos negar, en el Perú nos enteramos las noticias que al grupo El Comercio  le da la gana de publicar), hizo ver lo fuerte que son los grupos empresariales que manejan los medios y lo débiles que somos los periodistas frente a ellos.

Y en el resto del mundo las cosas no son tan distintas para los periodistas, en Argentina, Ecuador, Venezuela (vaya si en Venezuela están peor), los hombres y mujeres de prensa sufren despido, cierre de medios y demás abusos departe de los empresarios y del Estado, desde siempre enemigos de la libertad de prensa y de opinión (porque a los empresarios no les importa, y al gobierno no le conviene)

En este contexto llegamos al 24 de enero, fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores. (Sí, tenemos nuestro santo patrono, aunque a tí, colega no te importe o no lo sepas y ya tienes varios años en este negocio), y vale la pena, al margen de la religiosidad o la cuestión de la fe, valorar la figura de este cura francés y los valores que nos enseña, sobre todo en estos tiempos en los que vemos nuestro oficio tan vilipendiando.  

Nuestro patrono nació en el Castillo de Sales, de familia noble; desde pequeño fue un gran seguidor de san Francisco de Asís. A los 13 años viajó a París para estudiar con los jesuitas. Después estudió Derecho y Teología, primero en la Universidad de París y después en la de Padua. Deseaba ser sacerdote, pero se lo ocultó a su padre; sólo su madre y amigos íntimos lo sabían. El nombramiento llegó de sorpresa para su padre, quien aceptó la ordenación, acaecida en 1593. A partir de ese momento, ejerció el sacerdocio con bastante trabajo y dedicación. Tomó como ejemplos de vida a san Francisco de Asís y a san Felipe Neri con lo que desarrolla una personalidad alegre, paciente y optimista. Sus inicios como sacerdote los ejerció entre los pobres.
En 1594, fue hacia la zona del Chablais dominada por calvinistas. En un inicio fue echado por los pobladores y tuvo que pasar temporadas viviendo en la intemperie y de manera rudimentaria, evitando dos intentos de asesinato e incluso ataques de lobos, pero su celo y trabajo empezaron a dar fruto. Debido a su carácter amable y paciente y a una propaganda hecha a mano y distribuida casa por casa, profunda en su contenido, refutando las ideas calvinistas, logró cautivar a los pobladores y convertirlos. Francisco de Sales resumió su labor a Juana de Chantal con esta frase: Yo he repetido con frecuencia que la mejor manera de predicar a los herejes es el amor, aun sin decir una sola palabra de refutación contra sus doctrinas.
Su labor quedó manifestada con la visita del obispo Granier cuatro años más tarde cuando fue recibido por gran número de católicos, hecho que antes hubiera sido imposible. Los escritos de los que se sirvió fueron los que hicieron su primer libro de "Controversias" y revelaron el carácter de escritor de Francisco.
Su estilo de vida y carácter cobraron mayor fama ya que se reveló como un gran organizador de su diócesis, llevando una vida austera y con suma preocupación por los pobres y por la formación de sus feligreses. Por ello empezó a escribir libros de manera sencilla que gustaron a todos. 
Decálogo de nuestro patrón
Aquí hay una serie de pensamientos, que podriamos tomar como decálogo de profesión los periodistas:
1. Ante todo, buscar el agradar a Dios: “Este es el centro de mi alma y el polo inamovible, en torno al cual giran todos mis deseos y todos mis movimientos”.
2. Nada por la fuerza, todo por amor: “Esta es la regla general de nuestra obediencia: es necesario hacerlo todo por amor, y nada por la fuerza. Es más necesario amar la obediencia que temer la desobediencia… os dejo el espíritu de libertad, el que excluye la imposición, el escrúpulo y la agitación.
3. Nada pedir, nada rehusar: “Permanecer en los brazos de la Providencia, sin detenernos en ningún otro deseo sino el querer lo que Dios quiere de nosotros”.
4. Ir desde lo interior hacia lo exterior: “Nunca he podido aprobar el método de los que para reformar al hombre, comienzan por su exterior: el porte, los vestidos, los cabellos. Me parece más bien que ha de comenzarse por dentro… Pues siendo el corazón el manantial de las acciones, estas serán como sea aquel… Aquel que lleva a Jesús en su corazón, pronto lo manifestará en todos sus actos exteriores”.
5. Andar tranquilamente, “con una dulce diligencia”. “La prisa, la agitación no sirven para nada; el deseo de una vida espiritual es bueno, pero debe ser sin agitación”. “La curación que se hace tranquilamente siempre es la más segura” “Debemos ser lo que somos y serlo bien, para hacer honor al Artífice de quien somos hechura”.
6. Pensar solo en el “hoy de Dios”. “Pensemos en hacer bien nuestras cosas hoy, y cuando llegue el día de mañana, también él se llamará hoy, y entonces pensáremos en él”.
7. Comenzad de nuevo cada día: “Cada día debemos comenzar nuestro progreso espiritual, y pensando bien en él, no nos extrañaremos de encontrar en nosotros miserias. No hay nada que ya esté totalmente concluido; es necesario volver a empezar y volver a empezar con buen ánimo”
8. Aprovechar todas las ocasiones: “Soportar con dulzura las pequeñas injusticias, las pequeñas incomodidades, las pérdidas de poca importancia que ocurren cada día. Estas pequeñas ocasiones vividas con amor conquistarán el corazón de Dios y lo harán todo vuestro”.
9. Estar alegres: “Id adelante con alegría y con el corazón lo más abierto que podáis; y si no podéis ir siempre con alegría, id siempre con valor y confianza”.
10. Vivir en espíritu de libertad: “Yo no siento ningún escrúpulo por dejar mi reglamento de vida cuando lo requiere el servicio de mis ovejas… Dios me concede la gracia de amar la santa libertad de espíritu así como odiar la disipación y el libertinaje”.
Hoy, 24 de enero, volteemos la mirada a Francisco de Sales, a su terquedad por ORIENTAR y así cumplir su rol en la sociedad. Ojalá en las facultades de periodismo se muestre siempre su vida como ejemplo de buen periodista y eficiente comunicador. ¡Santa fiesta para todos los periodistas! 



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