#YOSOYMENDIVIL
Tenía 20 años, cursaba los últimos ciclos de la
Universidad Jaime Bausate y Meza, tal vez ese estresante taller de práctica
profesional que es el último escollo que tenemos quienes queremos graduarnos
como periodistas de esta casa de estudios y como buen bausatino ingresó a un
medio escrito, al diario “El Observador”, medio que tuvo el privilegio de contar
en sus filas con las entrevistas, reportajes e informes de un joven y talentoso
periodista, que firmaba como Jorge Luis Mendivil.
Al intentar esbozar unas palabras para él, no
encontré mejor forma que usar la descripción que brinda quien fuera su maestra
en las aulas bausatinas, la periodista y escritora Sonia Luz Carrillo quien
dice de Mendivil “jovencísimo, ojos alertas, interrogantes; sonrisa fácil,
pensamiento veloz, curiosidad sin fondo”, ¡qué cualidades para más oportunas al
tratarse de un joven periodista! – pensé- y caigo en cuenta que fueron esas
mismas cualidades que le empujaron a participar de la arriesgada expedición a
uno de los pueblos más azotados por el flagelo del terrorismo: Uchuraccay. Era,
a todas luces, el más bisoño de los colegas que participaron de aquella
expedición, el resto, eran curtidos periodistas de mil batallas, él no, él
recién empezaba, las puertas de este maravilloso mundo llamado periodismo se le
acababan de abrir, más el tiempo transcurrido fue suficiente para que demuestre
su valía y sea merecedor del martirio,
propio de los héroes, de aquellos que con su sangre escriben la historia.
¿Cómo no tener, entonces, como un modelo a este
chico que a sus cortos 20 años tenía las cosas tan claras, como para entender
que el periodista debe estar capacitado para –de ser necesario- dar la vida en
una comisión?
En un contexto en el que los que ejercemos el
periodismo en los medios tradicionales pareciera que nos hemos cansado de
denunciar, de defender a los más pobres y necesitados, resurge la figura de
Mendivil, como una terca contradicción para recordarnos la razón por la que
decidimos escoger esta labor, como un faro que guía a la prensa hacia su real
destino: El martirio a cambio de la verdad, la sangre derramada a cambio de la
limpieza de la pluma, no como una bella poesía ni una armoniosa composición,
sino como la forma de vida que Jorge Luis, a sus cortos 20 años nos enseñó.
Los estudiantes de periodismo de todas las casas de
estudio, pero con mucho más razón los que llevamos el peso del gentilicio de
bausatino, que Mendivil con su labor y con su martirio engrandeció, tenemos en
él a un referente, a un modelo de cómo debemos ejercer el periodismo, tenemos
sobre nuestras espaldas el deber de no desmerecer este título, y por el
contrario, llevamos la consigna de ser dignos portadores, tal como lo fue Jorge
Luis, cuyo busto es la primera impresión que recibe al cachimbo bausatino,
cuando por primera vez cruza el dintel de nuestra casa de estudios, ahí lo
recibe Mendivil y le lega el encargo que él llevó hasta el martirio: “En este
mundo tan dormido no hay fraternidad, vivimos como extraños. Tienes que
arriesgar, hazlo por tu hermano. Tienes que arriesgar, hazlo sin temor...”.
Me imagino a Mendivil caminando por los pasillos de
bausate, me lo imagino haciendo sus tareas en el patio azul que es el punto de
encuentro de tantas generaciones de bausatinos, me lo imagino comiendo el
famoso pan con pollo de la “china”, o
tomándose un buen ron con su promoción en las escaleras de la residencial San
Felipe.
Lo veo en las clases de redacción, puliendo su pluma
con denodado esmero, aprendiendo las técnicas del reportaje, de la entrevista,
de la crónica, pero también lo veo en las calles, ensuciándose los zapatos por
una primicia, por llegar al diario y saber que tenía la portada.
Quienes mataron a Mendivil no sabían que al
arrancarle la vida, nos estaban dando a los estudiantes bausatinos de todos los
tiempos, a un modelo, a un héroe, una máxima, Mendivil no ha muerto, vive en
cada estudiante que por primera vez pisa nuestra casa de estudios, en cada
periodista que expone la vida en cada comisión.
¡Honor a Jorge Luis Mendivil, mártir del periodismo
peruano, modelo de estudiante bausatino!

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