EL PRIMER LIBRO DE MI VIDA

Recuerdo que tenía 8 años, estaba en tercero de primaria, eran vacaciones de fiestas patrias, en todas las casas se colgaba el pabellón nacional como símbolo de patriotismo, yo era un inquieto y curioso niño que recién descubría el mundo de las letras y los libros (porque antes te enseñaban a leer en primer grado de primaria) 

Un día me encontraba en la casa de mi abuela materna, su casa siempre pulcra y reluciente tenía algo que me llamaba mucho la atención: subiendo las escaleras- que ahora están forradas de madera pero en ese entonces eran de cemento- en el primer descanso había un tremendo estante repleto de libros, era tan alto que para poder llegar hasta la cúspide se debía usar una escalerita adicional. 

Como dije yo era un niño muy curioso y me trepé con mucha dificultad, yo creí haberlo hecho en el más absoluto silencio y con el mayor sigilo posible pero cuando aún no había podido ni terminar de subir oí la exclamación de mi abuelita “¡Javi, baja de ahí que te vas a caer!”.

Fue una gran frustración ¡Tanto trabajo me había costado subir! y ahora debía bajar sin ninguna parte del botín, pero alcancé a sacar un libro, era de portada ploma gastada, hojas vetustas, amarillentas, carcomidas por las polillas (unos animalitos que se alimentan de madera) y garabateado, a simple vista era un pasquín.
Volví a mi casa (que quedaba al costado de la de mi abuela) estaba decepcionado, la primera gran aventura de mi vida había terminado muy mal. Para darme consuelo abrí aquel libro, el título era “La ciudad y los perros” y el autor un tal Mario Vargas Llosa que me resultaba extraño y desconocido por demás. (Cualquier autor me hubiera resultado así, hasta esa edad los únicos libros que había leído eran los cómics de Batman y Robin) 

Y en un acto inconsciente empecé a leer aquel libro, me demoré un montón en terminarlo (recuerdo que fueron casi 2 meses) pero quedé maravillado por haber descubierto un arte tan bello, por haber tenido entre mis manos una joya que no había sabido valorar en su real dimensión por mi suma ignorancia, quedé anonadado por la descripción tan exacta de una realidad que yo no conocía.
Y sin querer así empezó mi pasión por los libros, no recuerdo cuántos libros más he leído pero ya llevo 12 años envuelto por esta afición a la lectura que empezó leyendo Los Perros hambrientos de Mario Vargas Llosa.
¡Gracias premio Nobel! Sin ti, sin tu estilo tan peculiar de escribir yo no habría decidido hacerme periodista, yo no habría conocido nunca el amor por los libros, yo no tendría el sueño de escribir y publicar mi propia novela. ¡Celebra Mario tu Nobel bien merecido y contigo celebre todo el Perú!

Comentarios

  1. En verdad que m ha emocionado tu relato, yo que leo a muchos periodistas consagrados (Marco Sifuentes, Augusto Alvarez R., Gonzalo Pajares, etc.), leer tu relato me hizo sentir que estoy ante un periodista que llegará muy lejos, te felicito.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno tu relato.Una observación nomás... Nóbel se escribe con "B" y no con "V".

    ResponderEliminar
  3. me encanto tu historia. asì es como uno descubre la pasiòn de los libros.Leer es algo maravilloso,que te lleva a otras dimensiones y a otros mundos. Y uno cuando está pequeño,no sabe valorar los libros.Pero siempre el libro se convierte en tu mejor amigo o en tu peor enemigo. Sólo le queda a los padres encaminar a sus hijos.Pero siempre y cuando no se le presione aL hijo leer tal o cual libro.

    ResponderEliminar
  4. Queria responder, el comentario que dice que noVel es con B, esta es producto de una castellanizacion del apellido del autor yo simplemente estoy usando el logismo oriundo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

¿Que porqué me hice Cura?

San Francisco de Sales... ruega por nosotros, los periodistas

#YOSOYMENDIVIL