EL VERDADERO ROSTRO DE LA CONFIRMACIÓN.
Hay acciones que requieren que las personas que las vayan a tomar tengan cierto grado de madurez intelectual y físico, en el camino de fe del creyente católico una de estas decisiones que no están hechas para los niños es la confirmación.
La confirmación es un sacramento (es decir es un sigo sensible – porque lo sentimos, tocamos – de la gracia de Dios) por el cual el joven que durante 14, 15 o 16 años ha recibido de sus padres la educación teórica y testimonial de la fe decide por él mismo, y en plena facultad de su libertad (don máximo que Dios pudo dar a los hombres) confirmar aquello que sus padres desde el bautizo le han impartido, él o ella voluntariamente acepta la fe de sus padres y se compromete a vivirla a tiempo y destiempo, pero no se compromete con el mundo, se compromete con aquel que es más que el mundo, con aquel que creó el mundo, con ese Dios en el que afirma creer.
¿Cuáles son los compromisos que adquiere el confirmado? Asumimos que el confirmado es alguien que vive la fe, que es un católico ardiente, por lo que está demás decir que debe acudir a misa todos los domingos y fiestas de guardar (1º mandamiento de la Iglesia); comulgar cada vez que se asiste a misa, cuando se está en gracia de Dios (2º mandamiento de la Iglesia); confesarse cada vez que se está en pecado mortal o en peligro de muerte (3º mandamiento de la Iglesia)
¿Y dónde está lo nuevo? El confirmado asume 2 nuevos mandamientos: Ayudar a la iglesia en sus necesidades (4º mandamiento de la iglesia) es decir que debe aportar su juventud y sus fuerzas, según sus cualidades personales para la labor de evangelización, debe encontrar en que ministerio él o ella le es más útil a la iglesia (que es el cuerpo místico de Cristo), no hay excusas pues existen grupos, hermandades, asociaciones, y servicios para todos las particularidades que el Espíritu Santo (personaje principal de este acción) haya dado a cada uno. Y finalmente, Abstenerse de comer carne (5º mandamiento de la iglesia) la palabra carne está escrita aquí en sentido bíblico, y por carne debemos entender todas las acciones pecaminosas, el confirmado se alista a vivir una nueva vida en Jesús, decide vivir como Jesús, es decir, decide vivir en Santidad ante Dios y ante los hombres, el confirmado vive el propósito de Domingo Savio “Morir antes que pecar”
Como vemos nada de esto es un chiste, todo lo contrario, es algo que requiere de mucha seriedad para ser consiente de lo que estamos aceptando y a lo que nos estamos comprometiendo.
¿Por qué entonces los confirmados no cumplen sus promesas? El problema es de sencilla respuesta, y se origina en la raíz, ¿Qué van a vivir estos jóvenes si se han confirmado por inercia? Es decir que se ha violentado la cualidad inherente a este sacramento, si no es libre ya no es una confirmación, todo testimonio pierde validez cuando se está presionado, y la confirmación la pierde cuando el que se va a confirmar solo es un monigote, una marioneta, de sus padres, de su entorno social, de su linaje familiar. Además ¿Qué van a vivir estos jóvenes si no han sido educados ni teórica ni testimonialmente en la fe? Uno confirma un conocimiento que tiene, pero si no lo tiene no lo puede confirmar sino que antes debe poseerlo, lo mismo la confirmación, si los padres no celebran la misa, no oran, no se confiesan ni comulgan ¿Cómo pretenden que sus hijos lo hagan?
Entonces lo más correcto y transparente son estas dos opciones: primero, si queremos confirmar la fe debemos poseerla en teoría y en práctica y debemos acogerla con libertad para vivirla con responsabilidad, y si no simplemente no nos confirmemos, sería mejor saber que se confirman 5 y que los 5 van a quedar y perseverar, a que se confirman 80 y 5 perseveran.
Finalmente, sepamos que la eficacia del sacramento depende de la disponibilidad del que lo recibe, es decir que por más que el Espíritu Santo haya bajado sobre uno si no se está dispuesto a recibirlo el sacramento no se ha efectuado, porque Dios respeta la libertad del sujeto, y Dios que mira en el corazón sabe si deseamos o no aceptarlo y solo envía su Espíritu sobre aquellos que en verdad lo esperan y no sobre los hipócritas. Yo me pregunto ¿Cuántas fiestas habrán carecido de sentido porque nunca nadie se confirmó ahí?
La invitación es a vivir esa fe que hemos confirmado, a no dejarla enfriar, para que un día acabada la lucha de la vida toda nuestra comunidad se reúna sin pérdida alguna en el Reino del amor, para darle Gloria a Dios, a Él la alabanza y el honor, por los siglos de los siglos hasta la eternidad.
Javier, gracias por aclarar este tema, como Gabriela está recién confirmada, justo ayer me comentó que el domingo después de ir a misa, va asistir a un grupo, primero van a conversar con su catequista, ojala mi hija persevere.
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