CRÓNICA DE MI 20ma SEMANA SANTA
Nada más que fe. Es lo que se vivió este fin de semana en la capilla del Pueblo Nuevo de Buenos Aires durante las celebraciones de Semana Santa.
Todo inició el Jueves 21, eran las 7 p.m. cuando la capilla lucía repleta de fieles que querían celebrar la misa de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio, la que fue presidida por el Rev. P. Guillermo Mazza SDB, que con la caridad de un padre fue dirigiendo esta celebración en la que se rememora la última cena de Jesús con sus 12 apóstoles, en su homilía nos dijo que por el bautismo todos los cristianos somos “Sacerdotes, Reyes y profetas” todos estamos llamados a compartir con Cristo el ministerio de anunciar a toda la creación al Padre Dios; acto seguido tuvimos el simbólico acto del lavatorio de los pies, en el que 12 varones representaron a los apóstoles y el padre a Jesús, este acto riquísimo en significación conmovió a todos los presentes. La celebración del jueves culminó con la adoración al santísimo en la que los fieles tuvieron la oportunidad de estar en al presencia real de Cristo Eucaristía, durante la adoración se rezó el Santo Rosario meditando los misterios dolorosos pues se estaba acompañando a Jesús durante su agonía en Getsemaní, un nutrido grupo de personas permaneció en oración hasta aproximadamente las 11 de la noche.
El día viernes 22 se contó con la presencia del diácono Wilmer Infanzón SDB para que presida la celebración de la pasión y muerte de Jesús, su presencia fue de realce pues es un diácono que ha pasado ya por esta comunidad siendo novicio y luego clérigo y muchas personas lo recuerdan y al ver su perseverancia se animaron mucho. A las 4: 30 p.m. inició el Vía Crucis, el camino del Señor hasta la cruz que se realizó de manera procesional por las calles aledañas a la capilla, se cargó una cruz de madera que en palabras del mismo diácono era muy similar a la Cristo: construida con madera de un árbol, sin acabados finos, astillosa, la misma que fue cargada por diferentes personas asistentes a la celebración.
6 p.m., finalizado el camino de la Cruz, tuvo lugar la ceremonia de Adoración a la Cruz –pues el viernes santo no hay misa- en la que cada fiel se acercó a venerar el madero que representa la cruz donde Jesús entregó su vida por toda la humanidad, se repartió la comunión que se había puesto en la reserva y los fieles se retiraron cerca de las 8 p.m. en silencio.
Sábado 23, 8 a.m. La Iglesia se encuentra a la espera de la Resurrección y en esta espera acompaña a María la madre de Jesús en sus dolores, los dolores de una madre que ha perdido a su hijo amado, al hijo de sus entrañas. La Virgen Dolorosa en procesión por las calles abarrotadas de hijos fieles que la acompañan en su dolor.
8 p.m., la Iglesia orante se reúne para esperar la hora de la Resurrección, la hora en que Cristo volvió de la muerte, la vigilia estuvo presidida nuevamente por el P. Guillermo Mazza, la misma que se inició con una fogata en la que se encendió el Cirio Pascual, símbolo de Cristo Resucitado y con el fuego de ese cirio se encendieron las velas de todos los asistentes. Vueltos al templo se entonó en pregón pascual que es el anuncio solemne de que Cristo ha resucitado, luego se tuvo al liturgia de la Palabra en la que se leyeron 4 lecturas que narraron la Historia de la Salvación, desde el Génesis hasta los Evangelios, a cada lectura le siguió un salmo que fueron cantados. Luego se entonó en himno del Gloria acompañado de las campanas que anunciaron que: “Cristo había Resucitado” terminada la vigilia y en son de fiesta la comunidad compartió un rico plato de Patasca, terminando como toda vigilia cerca de las 12 de la noche.
Todo inició el Jueves 21, eran las 7 p.m. cuando la capilla lucía repleta de fieles que querían celebrar la misa de la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio, la que fue presidida por el Rev. P. Guillermo Mazza SDB, que con la caridad de un padre fue dirigiendo esta celebración en la que se rememora la última cena de Jesús con sus 12 apóstoles, en su homilía nos dijo que por el bautismo todos los cristianos somos “Sacerdotes, Reyes y profetas” todos estamos llamados a compartir con Cristo el ministerio de anunciar a toda la creación al Padre Dios; acto seguido tuvimos el simbólico acto del lavatorio de los pies, en el que 12 varones representaron a los apóstoles y el padre a Jesús, este acto riquísimo en significación conmovió a todos los presentes. La celebración del jueves culminó con la adoración al santísimo en la que los fieles tuvieron la oportunidad de estar en al presencia real de Cristo Eucaristía, durante la adoración se rezó el Santo Rosario meditando los misterios dolorosos pues se estaba acompañando a Jesús durante su agonía en Getsemaní, un nutrido grupo de personas permaneció en oración hasta aproximadamente las 11 de la noche.
Momento del lavatorio de los pies.
El día viernes 22 se contó con la presencia del diácono Wilmer Infanzón SDB para que presida la celebración de la pasión y muerte de Jesús, su presencia fue de realce pues es un diácono que ha pasado ya por esta comunidad siendo novicio y luego clérigo y muchas personas lo recuerdan y al ver su perseverancia se animaron mucho. A las 4: 30 p.m. inició el Vía Crucis, el camino del Señor hasta la cruz que se realizó de manera procesional por las calles aledañas a la capilla, se cargó una cruz de madera que en palabras del mismo diácono era muy similar a la Cristo: construida con madera de un árbol, sin acabados finos, astillosa, la misma que fue cargada por diferentes personas asistentes a la celebración.
6 p.m., finalizado el camino de la Cruz, tuvo lugar la ceremonia de Adoración a la Cruz –pues el viernes santo no hay misa- en la que cada fiel se acercó a venerar el madero que representa la cruz donde Jesús entregó su vida por toda la humanidad, se repartió la comunión que se había puesto en la reserva y los fieles se retiraron cerca de las 8 p.m. en silencio.
Sábado 23, 8 a.m. La Iglesia se encuentra a la espera de la Resurrección y en esta espera acompaña a María la madre de Jesús en sus dolores, los dolores de una madre que ha perdido a su hijo amado, al hijo de sus entrañas. La Virgen Dolorosa en procesión por las calles abarrotadas de hijos fieles que la acompañan en su dolor.
8 p.m., la Iglesia orante se reúne para esperar la hora de la Resurrección, la hora en que Cristo volvió de la muerte, la vigilia estuvo presidida nuevamente por el P. Guillermo Mazza, la misma que se inició con una fogata en la que se encendió el Cirio Pascual, símbolo de Cristo Resucitado y con el fuego de ese cirio se encendieron las velas de todos los asistentes. Vueltos al templo se entonó en pregón pascual que es el anuncio solemne de que Cristo ha resucitado, luego se tuvo al liturgia de la Palabra en la que se leyeron 4 lecturas que narraron la Historia de la Salvación, desde el Génesis hasta los Evangelios, a cada lectura le siguió un salmo que fueron cantados. Luego se entonó en himno del Gloria acompañado de las campanas que anunciaron que: “Cristo había Resucitado” terminada la vigilia y en son de fiesta la comunidad compartió un rico plato de Patasca, terminando como toda vigilia cerca de las 12 de la noche.
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