Los nuevos días de La Prensa


Acabo de terminar (por tercera vez en mi vida) Los últimos días de La Prensa, para este humilde lector, la mejor novela que ha producido la pluma del escritor peruano Jaime Bayly, porque supo combinar con impresionante habilidad narrativa, los hechos reales que llevaron a clausurar el mítico diario limeño La Prensa con la ficción que a toda novela pertenece, construyendo escenas cargadas de morbo, de sátira y de repulsión.

Es un hito en la narrativa de Bayly porque le permite hacer una novela de corte autobiográfico (toda vez que Diego Balbi, no es más que el propio Bayly, que por amistades de su familia entra a trabajar como "el hace todo" a La Prensa), usando la herencia del realismo mágico vargallosiano -del que todos los escritores modernos (incluído Bayly por supuesto) somos legítimos herederos- y mezclando con su habitual gusto por las escenas sexuales.

Los últimos días de La Prensa usando como diégesis la sala de redacción de La Prensa (ubicada en mismo corazón de Lima) se permite explicar la situación del Perú post la dictadura de Velasco Alvarado (gracias a las cartas del abuelo de Diego Balbi, un ex hacendado al que la reforma agraria le quitó todo y que soñaba y se murió soñando con que el Estado le devolvería su fundo) y del Mundo durante la Guerra Fría, que esperaba el inicio en cualquier momento de la guerra nuclear (que hasta hoy no inicia), y que se materializaba en la postura  del editor de internacionales, Arnaldo Zamora.

Y además de reflexionar sobre la sociedad limeña racista, puritana, que aún se resistía a aceptar la migración indígena a la ciudad narra como era la prensa peruana en aquellos años, como se comportaban los periodistas del "mejor diario" que circulaba por Lima: de costumbres bastante bohemias, promiscuas. Amantes de la vida nocturna, para nada disciplinados ni responsables con el ejercicio del periodismo, exéntricos.

Los últimos días de La Prensa es -quizás- la crónica testimonial más fehaciente que tenemos de la prensa que ya no existe, de una prensa que con el devenir de los tiempos se ha "profesionalizado", hoy nos toca vivir los nuevos días de la prensa, una prensa digitalizada, que ha abandonado los bares para vivir en las computadoras, en el twitter y las redes sociales.

Los periodistas de hoy no somos como los narra Bayly, la bohemia es cosa del pasado, o solo un cliché, y es esta prensa que enfrenta nuevos retos: como el amarillismo (o rojismo), el descenso de lectores y consumidores de información, la banalización de la noticia, hoy vivimos los nuevos días de la prensa.  

En las redacciones ya no hay los Botto, ni los Zamora, ni los Pelayo o Perochena  (apellidos realmente eminentes en el periodismo luego de saber a qué personajes se refieren), ya no.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Que porqué me hice Cura?

San Francisco de Sales... ruega por nosotros, los periodistas

#YOSOYMENDIVIL