Hagamos UNIVERSIDAD


¿Qué es estar en la Universidad? ¿Qué significa ser universitario? ¿Qué comprende estudiar en una facultad de periodismo? son preguntas de corte existencialista que en las últimas horas he reflexionado a raíz de un cúmulo de experiencias que me han atropellado: un ardoroso debate en un encuentro nacional de universitarios con un estudiante sobre las raíces metodológicas de la investigación, la oportunidad de cubrir largamente la protesta de los estudiantes de la Universidad de La Cantuta que mantienen tomado su centro de estudios en rechazo a los abusos de su rector, y la desdicha de ver como un grupo de -mal llamados- hinchas aprovecharon un evento que organizamos en mi universidad para convertir la salida de la presentación de dos buenos libros en su cancha de combate. 

Y tras esta reflexión profunda llegué a algunas conclusiones, estar en la Universidad es algo mucho más trascendente que asistir a clases, escuchar los temas impartidos por los docentes y esforzarse por tener notas aprobatorias; estar en la universidad es pertenecer a un selecto grupo de personas que tiene acceso al  altar del conocimiento y dentro de esta pertenencia (muy selecta) se debe responder creando el clima que desde siempre pertenece a los claustros universitarios: un aire de conversación eterna, de debate alturado, ardoroso, y académico, un estado de profundo amor y respeto al conocimiento que de adquiere y se produce, sólo aquí. 

Y por eso, ser universitario es mucho más que asumir posturas anarquistas, los universitarios tenemos el deber por antonomasia de -mediante la producción de conocimiento- ser el bastión académico de una sociedad que cada vez más, se aleja del conocimiento, tenemos el superlativo deber de, en el fragor del debate, producir cambio social, participar de la mejora del país y de la nación gracias a la reflexión ardua que se espera de todos nosotros, aportando -durante su etapa universitaria- su voz para la mejora, construcción y elevación de la universidad en su más principista fundamento. 

Más aún, haber tomado la decisión de estudiar en una facultad de periodismo compromete a vivir de forma fulgurante estos principios, y a esto se le suma la delicada labor del manejo (y manipulación) de la opinión pública, eso es precisamente lo que, en nuestros días, diferencia a un periodista de un ciudadano, saber discernir sobre el contenido que masifica, que hace de dominio público, desde colgar una foto, video o post en facebook y twitter, hasta componer un informe para TV o prensa escrita. 

Por eso opto por ser (o por lo menos tratar de ser) un universitario que sea digno de irrogarse tal rótulo, por eso deslindo con la turba de personas que pasa por la universidad sin que ella pase por ellos, y sin que ellos se comprometan decididamente en la movilización de ideas, en el cambio social que debe gestarse en sus entrañas, por eso decido comprometerme (con mi humilde grano de arena) para aportar en esto que siento es el deber de un auténtico universitario. 

En esta opción sé que hay más personas que comparten mi pensamiento, y con ellos trataremos de construir y aportar y hacer vida nuestros sueños, sé que al decidir esto habrán contrarios y los acepto porque es como tiene que ser en un ambiente académico, pero desde nuestra trinchera sé que daremos la vida por nuestros principios y aún cuando seamos objeto de cobardes ataques seguiremos poniendo el pecho y dando la cara, aceptando nuestros errores y celebrando nuestros aciertos, eso quiero, eso queremos, a eso voy, a eso vamos, avanzando. 


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