Como MARINO en su Puerto

50 años de fidelidad sacerdotal del P. Marino De Pra  S.D.B.
“Gracias Padre, soy feliz” fueron las palabras de un emocionado P. Marino de Prá SDB durante la Eucaristía de acción de gracias por sus bodas de oro sacerdotales, realizadas en la capilla Perpetuo Socorro del barrio Frigorífico del Callao el día 6 de Marzo. El calor de muchas personas provenientes de diversas partes: Rímac, Breña, Huánuco y Chosica, que lo recuerdan como un Padre, Maestro y Amigo, acompañó esta gratitud de sus hijos de Puerto Nuevo y Frigorífico, la celebración se engalanó además con la presencia de Mons. Miguel arzobispo del Callao, y 4 sacerdotes salesianos que acompañaron al Padre Marino.

El Padre Marino De Prá es un sacerdote salesiano misionero, venido de Italia a nuestra tierra, el Perú, donde ha desarrollado su ministerio sacerdotal con un gran ardor apostólico, y con una insaciable sed de almas al puro estilo de San Juan Bosco. Como él mismo lo cuenta siempre ha basado su labor en 2 soportes: 1º La devoción al Sagrado Corazón de Jesús y 2º a la Virgen María, Auxilio de los Cristianos y poniendo en cada parroquia, iglesia, capilla a donde la obediencia lo ha llevado la Legión de María. La Legión de María del Perú, le debe al afán misionero del Padre Marino la existencia de centros legionarios en diversas partes del país, y estamos seguros que la capitana de la Legión le dará una gran recompensa.
Al iniciar la celebración el P. Marino tomó una imagen de Jesús, el buen pastor, imagen que lleva consigo desde su estancia en Huánuco y que lo ha acompañado en algunos momentos difíciles y de soledad, “Ahora me doy cuenta que no es la oveja la que mira al pastor, sino el pastor a la oveja” reflexión que nos reveló la profundidad de la meditación del padre y que ocasionó que toda la asamblea rompa en aplausos para homenajearlo. Otro momento especial fue cuando durante la procesión de las ofrendas ingresó un cuadro del proyecto de “La casa de la juventud” que es el sueño que el
P. Marino viene construyendo en el barrio de Puerto Nuevo,  a su turno, Mons. Miguel tuvo solo elogios para el P. Marino, considerándolo un sacerdote modelo dentro de su diócesis, “¡Cuánto quisiera tener más sacerdotes como él!” fueron las palabras de un visiblemente conmovido prelado, ya al final de la misa los hermanos de la parroquia de San Lorenzo del Rímac le homenajearon cantando “Como no creer en Dios”, que fue interpretado con elegancia por una joven soprano que repetía “Como no creer en Dios… si me dio al Padre Marino”, en un gesto de suma humildad el P. Marino concluyó la acción de gracias diciendo que este no era un agasajo para él sino para Dios, por el gran amor que había tenido para con él”

Para uno como yo que ha crecido bajo la leyenda de este gran sacerdote, verlo portentosamente presidiendo la Eucaristía, escuchar su clamor ardiente porque jóvenes nos decidamos con valentía al seguimiento a Cristo que él nos ha trazado, verlo abrazar a los niños y jóvenes oratorianos, darles la comunión, es sin duda sentir que no me he equivocado al hacerme legionario, es sin duda saber que hay un Santo que nos deja un legado de fe y de devoción por nuestra Madre. ¡Gracias querido Padre Marino, por tu sacerdocio! ¡Gracias Dios por haber dado a los jóvenes otro Don Bosco en el Padre Marino! Y quiero terminar esta nota diciendo lo que en la misa en el Frigorífico: “¡Marino, Marino, Marino,…..!”    
                                                                                        

Comentarios

  1. Excelente... El titulo solo fue un detalle para tan buena columna. Felicitaciones.

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  2. ooooooo juancitooo si me olvidé de eso..... el crédito del título es tuyo... vere como hago para ponerlo en conocimiento general..

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