POR EL RATING BAILA EL MONO
Abusos, excesos y miserias
de la TV Peruana
El asesinato de Ruth Thalía Sayas a manos de su ex pareja no es un caso más de
feminicidio, su muerte pone sobre el tapete muchos de los problemas de nuestra
sociedad enferma. ¿Qué es lo que buscan los televidentes al detenerse en un canal donde una
persona expone sus miserias? Husmear en la vida ajena para tener tema de conversación durante el resto del día, semana
y mes.
Al
poco tiempo nos enteramos que esa misma persona aparece
muerta en un descampado tras haber sido asesinada cruelmente, los medios la
culpan por haber dejado como cornudo a su ex pareja y los mismos que hicieron
morbo con sus declaraciones ahora se indignan.
Pero
llegará el sábado, y los indignados volverán a ver el programa sin el menor
reparo, el conductor, en un acto casi obligado por las circunstancias, pedirá
perdón a los deudos y acto seguido, grabará con su siguiente invitado.
¿La
responsabilidad es única del programa y del conductor? Si bien al ser los emisores
tendrían que cuidar el contenido de su programa mediante diversos filtros -el
más importante la ética- es innegable que los televidentes asumen un
rol fundamental en esta situación.
Los
espectadores ya no son un ente meramente pasivo que solo se limita a recibir,
tienen un papel activo en este proceso, el que se ve reflejado en lo sencillo
que es usar las redes sociales, poner un hashtag y que este se
vuelva un trending topic y que, por
el tecleo de 130 caracteres, saber que el mundo te lee.
Después
de todo esto, queda claro que la autoregulación con la que se vienen manejando
los medios no funciona, es urgente una regulación que provenga de entidades neutrales,
mientras esto no suceda la defensa de los derechos del televidente será una
tarea quijotesca.
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